La sección organiza esta convivencia mediante el escalonamiento de las viviendas, que conforman una cubierta habitada e inclinada sobre el invernadero. Cada unidad dispone de una terraza exterior propia destinada al cultivo individual, asociando el espacio doméstico con una práctica agrícola cotidiana y de pequeña escala. Hacia el interior, los espacios colectivos se abren al invernadero y establecen relaciones visuales entre ámbitos compartidos y productivos. Coexisten así el cultivo doméstico de las terrazas y la producción intensiva de la planta baja, con diferentes ritmos y formas de apropiación.
La Ciudad Cubierta
Concurso de Vivienda 22’
Alejandro Cuadro, Francisco Cerain, Martin Caramelo
*Ubicación: La Plata, Argentina
*Año:2026
El habitar colectivo se presenta como una respuesta más coherente a los problemas que produce la dispersión urbana. En este sentido, entendemos que el concurso propone resolver un conjunto muy reducido de viviendas.
Desde esta perspectiva, la propuesta se piensa con espacios de uso común y privado, generando una estructura neutra, capaz de ser habitada y modificada por los usuarios.
*Segundo Premio
*Ubicación: Buceo, Montevideo
*Año:2022
El volumen se dispone de manera tal que completa el perfil de la manzana. El edificio se implanta en un predio en esquina, de dimensiones reducidas y con afectaciones que disminuyen su área útil.
De esta manera, el proyecto desarrolla el programa en vertical, alcanzando la altura máxima permitida por la normativa y aprovechando el gálibo para acceder a la azotea.
El edificio incorpora servicios e instalaciones para su desarrollo. A partir de estos elementos, que pueden considerarse agentes secundarios, el proyecto construye un núcleo técnico que concentra circulaciones, baños, cocinas y depósitos.
Esta estrategia permite liberar una gran parte de la planta, generando espacios más flexibles y apropiables por sus habitantes.
La propuesta cuenta con dos espacios exteriores netos: la azotea, de uso exclusivo de la vivienda, y la planta baja, concebida como un espacio colectivo.
En la planta baja se proyecta una topografía teselada que permite ordenar el acceso y generar cierto grado de privacidad, prescindiendo en principio de cerramientos verticales. Sobre esta nueva superficie se disponen pavimentos y vegetación, que acondicionan, climatizan y dan intimidad a los usos de planta baja.
El balcón-invernadero se plantea como un espesor climático capaz de regular las condiciones interiores de la vivienda. En verano, protege del sol mediante lamas que funcionan como parasoles y permiten la ventilación completa del espacio. En invierno, en cambio, acumula calor y actúa como una cámara térmica, manteniendo la posibilidad de ventilación a través de las ventilas laterales.
La planta baja se ordena mediante cinco bandas programáticas. Un zócalo comercial, logístico y colectivo reúne la comercialización de los alimentos y su distribución, una banda de vegetación y cultivos de organización más libre y, finalmente, una franja infraestructural concentra los sistemas técnicos y articula estos ámbitos con la banda de mayor espesor, destinada a la producción intensiva del invernadero.
La Ciudad Cubierta ensaya una forma de habitar vinculada a la producción de alimentos, reuniendo vivienda colectiva y un invernadero intensivo en una estructura compartida, relacionando ciclos agrícolas y el aprovechamiento de sus residuos con la actividad doméstica.
Los residuos orgánicos de la producción agrícola alimentan grandes biodigestores que producen biogás. Como hipótesis proyectual, este gas se almacena en depósitos integrados a la fachada, concebidos como dobles cojines de ETFE. Su volumen cambia con la acumulación y el consumo del gas, haciendo visible el funcionamiento del sistema mediante el inflado y desinflado de parte de la envolvente.
Las demás envolventes también participan en el funcionamiento ambiental del conjunto. En la coronación de la sección, las chimeneas solares favorecen la ventilación natural por tiro térmico. Sobre las viviendas y sus terrazas, paneles fotovoltaicos móviles permiten ajustar la captación solar y actuar como parasoles. La expresión del conjunto varía con las condiciones ambientales y los ciclos productivos.
Bancales se proyecta así como un paisaje infraestructural habitable, capaz de transformarse al entrar en relación con otros territorios. Su continuidad podría alcanzar una escala extensa, mientras la vida cotidiana sigue encontrando lugar en una terraza de cultivo o un espacio colectivo.