Se proyectan una serie de volúmenes que se articulan y obturan las relaciones entre los diferentes espacios interiores, privados y sociales, y direccionan las proyecciones hacia los exteriores.

Son volúmenes que contienen los diferentes espacios servidores de la vivienda: baños, lavandería, espacios de guardado; y que en su relación con las circulaciones activan el uso de los diferentes espacios servidos. Al mismo tiempo y por encima, todo queda cubierto por un gran y único techo.

Concurso de Vivienda 23’

Concurso de Vivienda 22’

*Segundo Premio

*Ubicación: Ciudad de la Costa, Canelones

*Año:2023

El habitar colectivo se presenta como una respuesta más coherente a los problemas que produce la dispersión urbana. En este sentido, entendemos que el concurso propone resolver un conjunto muy reducido de viviendas.

Desde esta perspectiva, la propuesta se piensa con espacios de uso común y privado, generando una estructura neutra, capaz de ser habitada y modificada por los usuarios.

*Segundo Premio

*Ubicación: Buceo, Montevideo

*Año:2022


El volumen se dispone de manera tal que completa el perfil de la manzana. El edificio se implanta en un predio en esquina, de dimensiones reducidas y con afectaciones que disminuyen su área útil.

De esta manera, el proyecto desarrolla el programa en vertical, alcanzando la altura máxima permitida por la normativa y aprovechando el gálibo para acceder a la azotea.

El edificio incorpora servicios e instalaciones para su desarrollo. A partir de estos elementos, que pueden considerarse agentes secundarios, el proyecto construye un núcleo técnico que concentra circulaciones, baños, cocinas y depósitos.

Esta estrategia permite liberar una gran parte de la planta, generando espacios más flexibles y apropiables por sus habitantes.

La propuesta cuenta con dos espacios exteriores netos: la azotea, de uso exclusivo de la vivienda, y la planta baja, concebida como un espacio colectivo.

En la planta baja se proyecta una topografía teselada que permite ordenar el acceso y generar cierto grado de privacidad, prescindiendo en principio de cerramientos verticales. Sobre esta nueva superficie se disponen pavimentos y vegetación, que acondicionan, climatizan y dan intimidad a los usos de planta baja.

El balcón-invernadero se plantea como un espesor climático capaz de regular las condiciones interiores de la vivienda. En verano, protege del sol mediante lamas que funcionan como parasoles y permiten la ventilación completa del espacio. En invierno, en cambio, acumula calor y actúa como una cámara térmica, manteniendo la posibilidad de ventilación a través de las ventilas laterales.

El programa de la vivienda se dispone de forma tal que permita aprovechar al máximo la extensión del terreno. Se genera una graduación de privacidad, desde las áreas sociales en el frente (donde se disponen el estacionamiento el acceso y las áreas sociales interiores) hacia las áreas más privadas de la casa en el fondo (donde se colocan los dormitorios).

La vivienda se organiza en un volumen único y longitudinal que aprovecha la profundidad del terreno y establece una relación continua entre los espacios interiores y una secuencia de jardines. El programa se gradúa desde las áreas sociales, ubicadas hacia el frente, hasta los dormitorios y sectores más privados del fondo. Una serie de volúmenes de servicio articula los ambientes, controla las visuales y orienta las expansiones exteriores, todo bajo una cubierta unitaria. La materialidad en ladrillo y hormigón responde al carácter costero del entorno mediante una arquitectura robusta, durable y de bajo mantenimiento.

En el exterior, se propone una materialización potente y robusta, teniendo en cuenta el entorno natural y construido.

Se utilizan, para la casa, ladrillo y hormigón, materiales nobles, pero durables, de fácil mantenimiento, adecuados al carácter de la zona y capaces de resistir las posibles afectaciones debido a la cercanía de la vivienda con la costa.