Diffusa explora una arquitectura donde domesticidad y comunidad se organizan como un mismo sistema espacial y energético.

A partir de una casa existente en Ciudad Vieja, el proyecto construye una infraestructura de vivienda colectiva para mujeres, pensada como soporte espacial para formas de convivencia basadas en el cuidado, la autonomía y la vida compartida.

En lugar de concentrar lo colectivo en recintos específicos, el proyecto propone una red de espacios comunes difusos y flexibles que se distribuyen a lo largo del edificio, acompañando los ritmos cotidianos de la comunidad.

Diffusa organiza relaciones, administra intimidades y produce comunidad.

Los espacios colectivos no aparecen como recintos programados de forma rígida, sino como ámbitos abiertos, capaces de adaptarse a distintos usos y de ser activados por las propias usuarias a lo largo del tiempo.

Más que un edificio que contiene viviendas, Diffusa opera como una infraestructura de cuidado.

Diffusa es también un organismo termodinámico.

Su envolvente actúa como una superficie activa que regula el intercambio entre interior y exterior. Cortinas interiores permiten controlar la incidencia solar y ajustar el grado de apertura según las condiciones ambientales y los usos cotidianos. Los paños vidriados incorporan vidrio fotovoltaico, capaz de transformar radiación solar en energía eléctrica. De este modo, la fachada deja de ser un límite pasivo y pasa a formar parte del sistema energético del edificio.

La ventilación se organiza mediante chimeneas solares que inducen movimiento de aire por diferencia de temperatura. Este sistema permite evacuar aire caliente y renovar el ambiente interior, generando un acondicionamiento térmico pasivo asistido.

Los espacios exteriores incorporan vegetación como parte activa del sistema climático del edificio. La presencia de plantas contribuye a regular temperatura, humedad y radiación, al tiempo que cualifica los ámbitos intermedios donde se desarrolla la vida cotidiana de la comunidad.

A través de estos mecanismos, el edificio capta energía, regula radiación y moviliza el aire para estabilizar su clima interior, acompañando los ritmos cotidianos del habitar.

Los espacios comunes se dispersan a lo alto del edificio, permitiendo que la comunidad aparezca en distintos puntos sin comprometer las intimidades domésticas. Más que concentrarse en un único lugar, la vida compartida se distribuye en múltiples ámbitos que acompañan el uso cotidiano del edificio.

En este sistema, las actividades domésticas no se aislan como servicios secundarios. Tareas como cocinar, lavar o reunirse se integran a espacios principales, cualificados y convertibles, donde la vida doméstica puede expandirse.

Concurso público de Anteproyectos Arquitectónicos para el diseño de una Vivienda Colaborativa para la Asociación Civil Mujeres con Historias

DIFFUSA

*Ubicación: Ciudad Vieja, Montevideo, Uruguay

*Año: 2026

DIFFUSA

Concurso público de Anteproyectos Arquitectónicos para el diseño de una Vivienda Colaborativa para la Asociación Civil Mujeres con Historias

*Ubicación: Ciudad Vieja, Montevideo, Uruguay

*Año: 2026

Diffusa explora una arquitectura donde domesticidad y comunidad se organizan como un mismo sistema espacial y energético.

A partir de una casa existente en Ciudad Vieja, el proyecto construye una infraestructura de vivienda colectiva para mujeres, pensada como soporte espacial para formas de convivencia basadas en el cuidado, la autonomía y la vida compartida.

En lugar de concentrar lo colectivo en recintos específicos, el proyecto propone una red de espacios comunes difusos y flexibles que se distribuyen a lo largo del edificio, acompañando los ritmos cotidianos de la comunidad.

Diffusa es también un organismo termodinámico.

Su envolvente actúa como una superficie activa que regula el intercambio entre interior y exterior. Cortinas interiores permiten controlar la incidencia solar y ajustar el grado de apertura según las condiciones ambientales y los usos cotidianos. Los paños vidriados incorporan vidrio fotovoltaico, capaz de transformar radiación solar en energía eléctrica. De este modo, la fachada deja de ser un límite pasivo y pasa a formar parte del sistema energético del edificio.

La ventilación se organiza mediante chimeneas solares que inducen movimiento de aire por diferencia de temperatura. Este sistema permite evacuar aire caliente y renovar el ambiente interior, generando un acondicionamiento térmico pasivo asistido.

Los espacios exteriores incorporan vegetación como parte activa del sistema climático del edificio. La presencia de plantas contribuye a regular temperatura, humedad y radiación, al tiempo que cualifica los ámbitos intermedios donde se desarrolla la vida cotidiana de la comunidad.

A través de estos mecanismos, el edificio capta energía, regula radiación y moviliza el aire para estabilizar su clima interior, acompañando los ritmos cotidianos del habitar.

Los espacios comunes se dispersan a lo alto del edificio, permitiendo que la comunidad aparezca en distintos puntos sin comprometer las intimidades domésticas. Más que concentrarse en un único lugar, la vida compartida se distribuye en múltiples ámbitos que acompañan el uso cotidiano del edificio.

En este sistema, las actividades domésticas no se aislan como servicios secundarios. Tareas como cocinar, lavar o reunirse se integran a espacios principales, cualificados y convertibles, donde la vida doméstica puede expandirse.